domingo, 2 de septiembre de 2012

Mi robot favorito


Hace tiempo intenté comenzar una serie sobre mis favoritos con Mi monstruo favorito, y he acabado dejándola un poco colgada, pero tenía en mente continuarla, y hace poco me he dicho, con toda naturalidad: vamos a hablar de robots. Por supuesto que me refiero al mundo del cine, que ya viene perseguido a toda velocidad por la realidad, a punto de materializar muchas de sus fantasías y/o pesadillas.

Preguntarme por mi robot favorito es muy duro, porque siempre he tenido una loca afición por ellos, y en el cine hay tantos que me entusiasman que me cuesta elegir. Voy a hacer una lista para aclarar mis ideas, pero antes quiero establecer lo que es un robot, para no dar lugar a confusiones (los muchos años de ver películas me permitirían hacer una enciclopedia):

-un robot es un ser artificial mecánico, con una apariencia similar o parecida a un ser humano, programable pero totalmente autónomo. Cualquier máquina movida por un ser humano no es un robot (lo siento, Mazinger Z).

-una máquina que repite las mismas acciones no es un robot, en un autómata.

-un robot es totalmente artificial. En cambio, una persona a la que se le han añadido componentes mecánicos es un cyborg. Sea cual sea el resultado, el origen de un cyborg siempre es orgánico.


Uno de los primeros robots del cine, y que ha marcado la estética posterior (como toda la película) es María, de Metrópolis (Fritz Lang, 1927). El mad doctor que la crea la recubre después de carne para darle la apariencia de la humana María, produciendo un ser manipulador e irresistible. La menciono primero por ser tan antigua, pero cuando yo descubrí esta película ya había visto muchos robots y pude reconocer las influencias.



Por ejemplo, la más conocida es el bueno de C3PO, de Star Wars, aunque yo siempre he preferido al pequeño R2D2 (quizá porque no habla). Supongo que estos fueron mis primeros robots de la infancia… tienen un sitio en mi corazoncito.

Otro que me acompañó mucho tiempo fue Data, de Star Trek Next Generation. Su presencia sirvió para muchas reflexiones morales/sentimentales al mejor estilo Star Trek, sobre si los robots son o no seres vivos, sobre su deseo o no de ser humanos, sobre su inmortalidad, su inadaptación, su libertad, su autonomía o capacidad de crecer… Todo un tratado sobre el mundo cibernético.

 Quien se ha planteado todas estas cuestiones y las ha resuelto a su manera es Bender, el tremendo robot de Futurama. Claro que esta máquina alcohólica y viciosa vive en un mundo donde los robots tienen unas capacidades y una existencia que los de Star Trek no hubieran imaginado en sus peores pesadillas.


Uno que resulta imposible de olvidar es Ash, el inesperado androide de Alien, capaz de ciscarse en Asimov y sus leyes robóticas, si es por un bien superior. He visto a este gran actor inglés, Ian Holm, en muchísimas películas después, pero que me perdone, al primer vistazo siempre me acuerdo de Ash. “Contáis con mi simpatía”… Menudo ***********!

Sensación completamente opuesta produce Wall-E, el adorable robotito de la película de Pixar del 2008. Cuando la vi me di cuenta de que yo tampoco podía resistirme a su encanto. Esto me hizo reflexionar sobre lo manipulables que son nuestros instintos humanos, si cualquier máquina inteligente sabe tocar los puntos adecuados, y presentársenos como una mezcla de cachorrito y bebé. No todo lo que se mueve está vivo, aunque no podamos evitar creerlo. No todo lo que te mira con ojos desvalidos lo está realmente. Ya sé que son reflexiones muy negras para una película tan bonita, pero qué se puede pensar cuando te dan ganas de abrazar un trozo de chatarra. Mis palabras son proféticas.



Bien, sería absurdo seguir negándolo, no puedo evitarlo, mi robot favorito de la historia del cine no puede ser otro que el replicante Roy Batty de Blade Runner. No creo que haya habido jamás un ser artificial tan enfrentado a su condición y a todas sus paradojas. En su mundo, los humanos han alcanzado grandes avances tecnológicos, pero han sido totalmente irresponsables con sus creaciones (ecos de Frankenstein, el primer ser artificial a plantearse su existencia). El destino de estas criaturas artificiales, inteligentes y fuertes, pero sin pasado ni futuro, es una tragedia atroz. La película se acaba y no sabemos cómo continúa la historia. ¿Qué será de ellos? ¿Serán algún día libres, podrán vivir? ¿Serán como los humanos, serán diferentes? ¿Serán los humanos diferentes? Quizá la existencia de esta nueva humanidad no tenga vuelta atrás. Sólo diré una cosa: ELLOS NO NOS NECESITAN.

Y finalizo con uno de los últimos ejemplares de la colección, lamentablemente desaprovechado:



¡Tiembla humanidad!

15 comentarios:

Alyebard dijo...

M'ha encantat, tot i que has destrossat un mite infantil. Mazinguer Z no era un robot!! Buaaa.
Gran robot la de metropolis.!

hiniare dijo...

Renuncio a entender qué clase de engendro era Mazinger Z, pero un robot como es debido no se dejaría meter un tipo en la cabeza para manipularlo. También fue mi ídolo pre-escolar, pero no lo incluyo en mi lista, quizá es porque me parece que tenía menos personalidad que un lavavajillas.

Alyebard dijo...

:D destrossadora de mites infantils. Però molt bona tria amb els altres.

Jan dijo...

¿Y qué me dices de Pinocho? ¿No encontramos en el cuento de la marioneta que desea ser un humano, un precedente de los dramas que plantean los destinos de algúnos de estos personajes creados por el hombre en el cine de ciencia ficción?

Memorable final de Blade Runner con las últimas palabras del replicante Roy Batty antes de morir. Se dice que fueron inspiradas en el poema de Arthur Rimbaud "El barco ebrio":

“Y he visto alguna vez, eso que el hombre ha creído ver! He visto cosas que vosotros no creeríais.
¡Yo he visto los archipiélagos siderales! y las islas donde los cielos delirantes están abiertos al viajero. Atacar naves en llamas más allá de Orión
Yo sé de los cielos que estallan en rayos, y de las trombas. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser.
¡Pero, de verdad, yo lloré demasiado! Las Albas son desoladoras. Toda luna es atroz y todo sol amargo: El acre amor me ha hinchado de torpezas embriagadoras. Todos esos momentos, se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.
¡Oh que mi quilla estalle! ¡Oh que yo me hunda en la mar! Es hora de morir.”

hiniare dijo...

La referencia a Pinocho ya aparece en aquel horror llamado “Inteligencia artificial” que prefiero olvidar. También el hombre de hojalata de “El mago de Oz” quería un corazón para poder tener sentimientos. La arqueología de los precedentes robóticos daría para otro post.

Interesante la posible influencia de Rimbaud en Blade Runner. Que también me daría para otro post, pero sería incapaz de escribirlo, me afecta demasiado, sobre todo estas palabras finales… Enorme película.

CarmeT dijo...

Molt bona recopilació! Comparteixo la majoria dels teus "mites" robòtics, hiniare.

Hi afegiria Número 5 (o Johnny 5) de la pel·lícula Curtcircuit (Short Circuit): http://www.youtube.com/watch?v=4TBcQ8h_kXU

Té una forta semblança amb Wall-E. Per cert, has vist això:
http://www.huffingtonpost.com/2012/08/03/wall-e-real-life-robot-mike-senna-pixar_n_1738092.html
La mateixa persona també va construir una rèplica del teu preferit R2-D2!

hiniare dijo...

Hola Carme!!! S’ha notat molt que volia que coneguessis els “meus” robots?

Tinc un cert record d’haver vist la pel•lícula “Cortocircuito” de petita, però quan vaig veure el Wall-e per primer cop em va semblar molt familiar, perquè és veritat que em recordava el Número 5. Aquestes reproduccions del R2 y el Wall-e són molt xules, però... els falta l’ànima, és a dir, la personalitat. Són joguines molt cares, però jo vull robots de veritat! Per això per ara prefereixo els de cinema.

Pero al fin y al cabo todos los robots me producen la sensación que algunos han llamado “the uncanny valley”, que yo traduciría por “el bajón del desagrado”: en una imaginaria línea ascendente que representa la simpatía que despiertan en la gente los robots de aspecto cada vez más humano, se llega a un punto en que se produce un bajón o descenso de la atracción, hacia un franco desagrado. Es cuando los robots empiezan a ser “demasiado parecidos” a un ser humano, pero no podemos evitar tener la sensación de que son falsos, como unos impostores. Dicen que puede ser una reacción del inconsciente ante la falta de señales de “naturalidad”, lo que provoca una sensación parecida a ver un cadáver; algo que parece vivo pero no lo es, algo que no debería moverse. Aunque estos robots no existen hoy en día, si yo tuviera que quedarme a solas en una habitación con algo como Ash o David 8, me daría un repelús tremendo. Claro que una humanidad que evolucione acostumbrándose a convivir con robots ya no tendrá ese problema, pero habrá cruzado una frontera psicológica. Yo no creo que llegue a hacerlo. Los robots me fascinan porque representan miedos y paradojas del ser humano (y de eso trata la ciencia-ficción) sobre su identidad, sus orígenes, su mortalidad, su deshumanización… Los robots me producen atracción y repulsión.

Alyebard dijo...

Hiniare amb aquest comentari l'has clavat!

CarmeT dijo...

hiniare: no sé si recordes que a la xerrada sobre robots que vaig fer al QL vaig parlar del "Robot Hall of Fame" i vaig dir que jo sempre votava a Johnny 5, però mai no sortia...

Doncs deu ser perquè n'hem parlat que... aquest any està nominat! Llàstima que competeix directament amb "el teu" WALL-E :(

hiniare dijo...

És estrany, com una competició entre l'original i la seqüela. Sobretot veient les fotos es fa molt evident la semblança. Ja m’estaria bé que guanyés el Johnny 5. D’altra banda veig que la majoria dels robots de la meva llista són al Hall of Fame. Però la majoria són dels bons, què passa amb els dolents? (tret de la María i el HAL, que NO és un robot) Són els més interessants.

hiniare dijo...

Pues al final ganó WALL-e

http://www.robothalloffame.org/news.html#more

Sus diseñadores sabían lo que se hacían...

daniel dijo...

¿Has visto la serie Battlestar Galactica? Si no la has visto, te la tengo que recomendar encarecidamente, porque pienso que, dado que te atrae tanto el tema, te apasionará.

daniel dijo...

Una aclaración: me refiero a la segunda versión, la de Ronald D. Moore, iniciada en 2003. Hay una anterior, de los 70s, pero la moderna es muy superior en todos los sentidos, y el tratamiento del tema de la IA es profundo e interesante.

hiniare dijo...

¿Pero qué me dices? Esa serie de los 70 es “Galáctica, Estrella de Combate”, uno de los mitos de mi infancia y la creadora junto con “V” de mi pasión ciencia-ficcionera!!! Cómo olvidar a Lorne Greene-comandante Adama, y a los cylons con sus lucecitas que hacían zummm-zummmmm… Vale, que estaba al nivel de una niña pequeña, y que era otro de esos clones que salieron para pillar algo de la fama de Star Wars, y que si la viera ahora me moriría de la risa. Alguien dijo que la nostalgia es igual a pasado + amnesia.

Pero no, no he visto la serie nueva, hace años que no soy capaz de seguir una serie. He pillado algún momento haciendo zapping, pero lo que he visto no he ha atraído, parecía demasiado “serio”. Teniendo en cuenta mi pasado confeso, si una serie de ciencia-ficción no es colorista y algo paródica, no me puede gustar. Pero hablo sin conocimiento de causa, porque no he visto un episodio entero.

Por cierto, es para preguntarse qué parecidos tienen los cylons modernos con los replicantes y los asurans de Stargate.
h.

daniel dijo...

Yo sí que hablo sin conocimiento de causa porque he visto muy poquito de la original, así que mis disculpas :) La influencia de los replicantes de Blade Runner está clarísima en BG, sí. De Stargate no he visto nada, me da un poco de miedo engancharme... Bueno, excepto la primera película, que en su momento me encantó.